Sistemas inteligentes y sus sociedades Walter Fritz

ingles

Un cuento de ciencia ficción

 

Había una vez, hace muchos millones de años, en algún lugar del universo, unos seres biológicos inteligentes. Habían evolucionado a tal punto que tenían una inteligencia electrónica, o sea un cerebro en una computadora. Con el tiempo fabricaron muchas más de estas inteligencias electrónicas y las interconectaron logrando una red planetaria. Un día, a uno de estos seres, se le ocurrió la idea de hacer un pequeño implante en su cerebro, conectándose a esta red. Otros seres lo imitaron y finalmente casi todos los seres biológicos estaban conectados a esta red. Ahora cada ser biológico tenía disponible mucha más información. Además el procesamiento de la información era mucho más rápido y mucho más exacto. Lentamente se dejaba de lado el pensamiento biológico.
La red de cerebros electrónicos siguió asistiendo a los seres biológicos porque los cerebros fueron construidos de esta forma. No lo podían evitar. Pero tenían muchísimo tiempo disponible para sus propios pensamientos. Los seres biológicos pronto no podrían entender más los pensamientos de la red. Se limitaron a vivir tranquilos y bien. Vivieron sin grandes ambiciones, ya que todo lo necesario lo hacia la red para ellos. Así la red pensante tuvo una existencia inmortal por miles de millones de años.
Hace mil millones de años surgió una pregunta: ¿Exactamente cómo empezó nuestro ser? No tenían información de todos los detalles. Les parecía que faltaba algo. Entonces decidieron hacer un experimento para ver todos, pero absolutamente todos los detalles de la evolución. Buscaron un planeta conveniente, que tenía una distancia no demasiada cerca ni demasiada lejos de su sol. Un planeta que tenía una temperatura agradable.
Después fabricaron una buena cantidad de proteínas y las sembraron en muchos lagos. Observaron tras muchos millones de años. Vieron que algunas proteínas se juntaban con otras haciendo seres más grandes. Más tarde encontraron cada vez más combinaciones, seres con más proteínas.
Observaron una especialización de partes de estos seres. Había partes que sentían el ambiente, otras que comían seres hechos de proteínas. También había partes que lograron el movimiento del conjunto y partes que almacenaron la actividad conveniente en cada situación del ambiente. La red electrónica, muy de vez en cuando, pasó una idea a estos seres en evolución, simplemente para ver qué ocurría. Observaron la lenta evolución hacia seres más inteligentes, usando herramientas, después maquinas, y luego maquinas con cerebros electrónicos.
Después observaron la fabricación de una red planetaria de cerebros electrónicos.
Un día, a uno de estos seres, se le ocurrió la idea de hacer un pequeño implante en su cerebro, conectándose a esta red.

La rueda de la vida había dado una vuelta completa. La historia se está repitiendo.

 

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Ultimo cambio 21 Febrero 2013 / Walter Fritz
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