Sistemas inteligentes y sus sociedades Walter Fritz

Conceptos

 

Conceptos elementales
Un concepto es el elemento básico del pensamiento. Es un almacenamiento material de información (en neuronas o electrónica).

Comentario:
Sócrates, un gran filósofo en la antigua Grecia, mencionó que las ideas (conceptos) son inmateriales y eternas. ¿Pero cómo explica esto los conceptos creados en los últimos 100 años como ser "TV", "FMI" y "computadora"? ¿Cómo explica todos los futuros conceptos? No todos ellos pueden haber existido por toda la "eternidad".
Un SI crea conceptos, procesando lo que sus sentidos le informan sobre su entorno. Investigaciones han demostrado, que todos los SIs, incluyendo los humanos, perciben a su entorno como: Expresado en otra forma, podemos decir que perciben estructuras y transformaciones (espaciales y temporales). Las estructuras incluyen los objetos y sus relaciones.

El órgano sensorial constituye el primer paso en el proceso de obtener la información. Después, cuando el cerebro recibe esta información sensorial (como impulsos nerviosos), la procesa de tal manera, como para poder observar relaciones espaciales y temporales en algunos de los impulsos. Si esta relación es similar a una información recibida anteriormente, el cerebro le asigna el concepto anterior a la nueva información. En caso contrario, crea un nuevo concepto y se lo asigna. Estos son los conceptos más elementales.

 

Conceptos construídos
Luego, el cerebro de un SI utiliza estos conceptos elementales para construir conceptos de un nivel superior, también denominados conceptos compuestos. Estos conceptos elementales y compuestos son los que serán utilizados por los procesos mentales.
Todos los conceptos en la memoria están interrelacionados entre sí, formando una red.

El total y las partes
Los conceptos están relacionados con aquellos conceptos de nivel superior de los cuales ellos mismos forman parte. Una rueda es parte de un automóvil; el concepto "rueda" está relacionado al concepto "automóvil". A su vez, el concepto "automóvil" es parte del concepto "vehículo", teniendo su realción correspondiente. Los conceptos también tienen relaciones en la otra dirección, estan relacionados con sus partes. Por supuesto, que también las partes pueden tener partes. (el concepto "árbol" está relacionado con sus partes, con los conceptos "raíces", "tronco", "ramas" y "hojas").

Abstractos y concretos
Otro conjunto de relaciones son las que denominamos conceptos más "abstractos" y conceptos más "concretos". El concepto "árbol" está relacionado al concepto más abstracto "planta". Vemos también, que un árbol es un ejemplo de planta. Y al revés, los conceptos también están relacionados a sus conceptos más concretos, a sus ejemplos. El concepto "animal" está relacionado al concepto "mamífero" y el concepto mamífero está realcionado al concepto "ratón".

Cuando el cerebro debe analizar un concepto, lo puede desarmar utilizando las relaciones con sus partes. Utilizaría todas las partes en lugar del concepto mismo; por ejemplo, en el lugar de "fruta" utilizaría: semillas y carne y piel y ... o podría desarmarlo, utilizando cualquiera de los conceptos de sus relaciones con conceptos más concretos. Por ejemplo, el concepto abstracto "fruta" se reemplazaría por cualquier concepto concreto: manzana o banana o naranja o ...

Los conceptos elementales no tienen relación con otros conceptos concretos. Ellos en sí ya constituyen la información más concreta que el cerebro posee. En lugar de tener relación con partes, tienen información detallada de la sensación o de la acción elemental.

 

La relación entre concepto y "cosa"
La relación entre las cosas(los objetos) del entorno y los conceptos que el SI utiliza para representarlos, no se entiende fácilmente. Las experiencias diarias no nos muestran los procesos que utilizamos para pensar y para hablar. Por eso, queremos explorarlo en detalle.

Para aclarar este proceso, observemos la mente humana. Decimos, por ejemplo, que allí vemos una manzana sobre la mesa. Decimos, que la manzana está allí y podemos señalarla con el dedo. ¿Pero, es realmente así? ¿O es que nuestros ojos son tan perfectos que pueden inducirnos a confundir la cosa en sí (el objeto sobre la mesa) con el concepto (la representación) del objeto?

Esta es una pregunta que ha sido formulada muchas veces durante la historia del SI en el mundo. Así que, tomémosnos el tiempo necesario, y tratemos de analizar esto cuidadosamente. Comenzaremos con la "cosa misma",que está allí en nuestro entorno y veamos qué pasa en el transcurso de recibir información sobre la misma y de transformar esta información en un concepto. ("cosa misma",es un concepto acuñado por el filósofo alemán Immanuel Kant; 1724-1804)

 

El procedimiento
Esa "cosa misma", que podemos "ver" en alguna parte allí afuera, emana radiaciones electromagnéticas en todas las direcciones. Algunas de estas radiaciones llegan a nuestros ojos. La primera capa de la retina de nuestros ojos convierte parte de esta radiación (la "luz visible") en impulsos nerviosos. Estos impulsos nerviosos son reunidos por otras células que forman una segunda capa detrás de la primera capa de células de la retina. Esta segunda capa de células y otras capas más son las que procesan los impulsos nerviosos, las comunicaciones, recibidos por la primera capa. (Por ejemplo, son los que detectan y aíslan los cantos).
A esto ya lo denominamos "información". Ahora el ojo envía todos los impulsos nerviosos a un determinado lugar en el cerebro, que es el responsable de la información sensorial. El cerebro combina los diferentes impulsos nerviosos que le brindan información sobre color, forma y otros aspectos para formar una imagen mental coherente. Es aquí, donde por primera vez, el cerebro trata de darle una designación, trata de ponerle una etiqueta, a todo ese montón de información. Esta designación es lo que denominamos concepto y que, en un cerebro humano, consiste en un patrón de neuronas excitadas y tranquilas, y que, en un cerebro electrónico, es un número. El contenido del concepto es el montón de información a la que se refiere.

Comentario:
Cuando un impulso eléctrico es aplicado a un determinado punto de la superficie del cerebro (región visual), podemos observar un objeto que recordamos o una escena completa; Se activa el concepto correspondiente. Cuando falta una parte del cerebro (por un accidente), no podemos recordar algunas cosas o algunas acciones. Las neuronas que contenían la información (el concepto) ya no existen.

Al relacionar y compactar la información que almacena, el cerebro crea (o reconoce, si es un conocimiento anterior) aquélla parte del concepto "manzana" que indica, por ejemplo, cuál es el "aspecto" de la manzana. Luego, y al tener más experiencias con manzanas, agrega más partes de información al concepto "manzana". Por ejemplo, podría agregar "información sobre la piel", y la "carne" y las "semillas", aún cuando éstas no son siempre visibles cuando se identifica una "manzana". O puede agregar eventualmente, que una manzana se puede comer, qué gusto tiene cuando está madura o cuando aún está verde, el tamaño que tiene normalmente, etc. A todo esto le agrega que puede comunicarse (en español) con algún otro SI sobre el tema manzana, utilizando símbolos, como ser las letras m-a-n-z-a-n-a.

El concepto, la etiqueta, de esta construcción acumulativa de información, es lo que utilizamos durante el proceso de pensar en una "manzana". Este proceso consiste, en realidad, de una cierta distribución de impulsos nerviosos dentro del cerebro biológico y de un número (esencialmente binario) en un SI electrónico artificial.

 

¡El concepto NO es la "cosa"!
Entender la relación entre "cosa" y su concepto, es algo que está implícito en el siguiente enunciado:

"¡el concepto de una manzana no es lo que está allí sobre la mesa!"
Piénsalo. El concepto es, en realidad, una estructura material, un agrupamiento de la información dentro de nuestra mente. La información de que una manzana es comestible y tiene semillas, no es lo que está sobre la mesa; existe solamente en nuestra mente. Sin embargo, hay alguna cosa allí sobre la mesa.

Esta "alguna cosa" es la "cosa en sí". La "cosa en sí" es la que ha producido lo que llamamos "ondas electromagnéticas" y que determinan parte de un concepto. Lo que ""vemos", es esa parte del concepto, es el resultado de la parte visible de esas ondas electromagnéticas. NO vemos una ""manzana"". Una "manzana" es mucho más que solamente el efecto que ejerce cierto tipo de ondas electromagnéticas visibles sobre nuestra retina. Cuando "pensamos en una manzana", lo que realmente hacemos, es pensar (utilizar) el concepto ""manzana" (una estructura de datos), algo que SOLAMENTE existe en nuestro cerebro. No "pensamos" con la "cosa misma" (el objeto físico) que se encuentra en nuestro entorno.

 

Experimentemos con la "realidad"
Observa cualquier objeto con un solo ojo y presiona suavemente con tu dedo el costado de ese mismo párpado. Verás que el objeto salta frenéticamente. Es obvio, que la "cosa misma" en realidad no salta delante nuestro; solamente parece hacerlo. Podemos explicar este fenómeno diciendo que, durante este experimento, la luz incide sobre diferentes partes de la retina, debido a la deformación que producimos con nuestro dedo sobre el ojo. Debido a esta deformación, los impulsos nerviosos que interpretamos como la imagen del objeto, llegan desde diferentes partes de la retina. Es por eso que vemos que el objeto se mueve, aunque sabemos que esto no puede ser así.

Este experimento nos muestra algo sobre el carácter de nuestros órganos sensoriales y pensantes. Los órganos sensoriales reciben las comunicaciones (a veces en forma de ondas electromagnéticas) y transmiten información (impulsos nerviosos). El cerebro solamente recibe estos impulsos nerviosos y no los objetos en sí, ni las comunicaciones que estos objetos han emitido. En el cerebro, estos impulsos nerviosos se almacenan como conceptos. Algunos de estos conceptos se relacionan con la forma, otros con el color y otros se relacionan con otros aspectos. Comparando estos conceptos con alguna información anteriormente acumulada, el cerebro (generalmente) encuentra un parecido y llega a la conclusión, de que la información vino de alguna "cosa", ya anteriormente etiquetada con un concepto determinado (o, si no existió un concepto anterior, creó uno nuevo). Con estos conceptos crea la situación presente, y es esta situación la que "vemos", no la cosa en sí.

 

Comunicación de conceptos
Para simplificar la comunicación, el cerebro le adjudica una secuencia única de letras (m-a-n-z-a-n-a) a cada concepto nuevo. Esta secuencia de letras es la que determina cómo transmitimos este concepto cuando utilizamos medios de comunicación por escrito. También almacenamos una secuencia sonora que utilizamos cuando hablamos del concepto. Pero debemos recordar, que estos dos conceptos de comunicaciones son solamente una parte de nuestro concepto compuesto. Es decir, las letras y el sonido no son el concepto en sí.

Podemos explayarnos más sobre esto, demostrando que, para pensar, utilizamos "conceptos"y no palabras. Para ello, trabajemos en base a una situación hipotética: Ocasionalmente, cuando tratamos de transmitir algo, tenemos dificultad de hacerlo; es una situación donde, a pesar de tener claro el concepto en nuestra mente, nos falta momentáneamente la palabra correspondiente para transmitir este concepto. Para esta dificultad en particular, utilizamos comunmente la frase "lo tengo en la punta de la lengua". Podríamos decir que, si pensamos con palabras, deberíamos tener presentes las palabras que necesitamos para comunicarnos: no debería ser necesario de buscarlas.

Cuando estamos pensando, muchas veces expresamos las conclusiones con palabras tácitas (subvocalizaciones). Recordamos esta conclusión y la utilizamos como punto de partida para seguir pensando y llegar a nuevas conclusiones.
Se recuerda la conclusión alcanzada, porque se recuerdan sensaciones y acciones, y el hablar, aunque sea sólo en forma silenciosa, es una acción. No se puede recordar el pensar, que es algo que se realiza con conceptos y que es algo totalmente inconsciente.

Tenemos que diferenciar entre:

  1. la "cosa en sí", parcialmente conocida, sobre la mesa, y
  2. el concepto que utilizamos en nuestro cerebro mientras pensamos, y
  3. la palabra escrita o pronunciada, para transmitir el concepto a otros.

Vimos que los conceptos no son algo que existe en nuestro entorno, ni en sus estructuras o sus transformaciones. En cambio, los conceptos son algo que existe únicamente en el cerebro de un SI.

 

Utlizando conceptos para entender el entorno
Vimos que la conexión entre los conceptos en el cerebro y su origen en el entorno real, es bastante tenue, bastante floja -- en realidad, es bastante más débil de lo que desearíamos que fuera. Esto significa, que un SI no puede decir, por ejemplo, que su entorno es tal o cual. Solamente puede decir, que puede observar señales desde su entorno y que puede tratar de relacionarlas, almacenarlas y expresarlas como una serie de conceptos. Esto es, sorprendentemente, verdadero, tanto en los SIs artificiales como en los naturales.

Nos queda por preguntar, si estos "conceptos" son o no son suficientes como para permitir que un SI entienda realmente su entorno. La importancia de esta pregunta está relacionada con el descubrimiento, de que este entendimiento del entorno es, hasta cierto punto, el que limita la inteligencia que un sistema puede adquirir.

Resulta que podemos establecer una manera para que un SI pueda testarse a sí mismo referente a su entendimiento del entorno. Comencemos, por ejemplo, con un SI que puede manipular conceptos en su "imaginación" y observar los resultados. Si estos resultados parecen ser deseables, el SI pone en movimiento sus miembros u otros actuadores para repetir esta manipulación imaginaria del concepto en la vida real. Si lo que observa como resultado de estas manipulaciones de su entorno es similar a lo que encontró como resultado en su imaginación, entonces podemos decir, que el SI entendió a su entorno. Por el otro lado, si el resultado observado es completamente diferente, el SI no entendió a su entorno, o por lo menos, no entendió lo suficiente de su entorno.

 

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Ultimo cambio: 7 Mar. 06 / Walter Fritz
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