Sistemas inteligentes y sus sociedades Walter Fritz

Definición de palabras

 

Si tienes un concepto algo diferente de las palabras que se usan en este libro electrónico, ya no entenderás lo que estoy explicando. Por eso es que las palabras importantes que se refieren a los Sistemas Inteligentes están subrayadas; puedes llegar a la definición.

 

¿Es importante comunicarnos con palabras bien definidas?
Si todos sabemos lo que significan las palabras, ¿por qué perder tiempo en definirlas? Cada palabra se refiere a un concepto que existe en la memoria de la mente del que escucha. Algunos conceptos son el resultado de experiencias no orales.
Por ejemplo, cuando éramos muy jóvenes, vimos distintos tipos de animales, que otras personas llamaban "perros" y nos formamos nuestro concepto de "perro". Como los animales específicos que vimos eran algo distinto de los animales vistos por otras personas, nuestro concepto de "perro" es algo distinto del concepto que de ellos tienen otras personas. Por el otro lado, algunos conceptos son el resultado de explicaciones verbales o escritas de otras personas. Varían las explicaciones; nuestro concepto no es idéntico al concepto de otra persona. Por eso es que cualquier concepto que tenemos consiste de otros conceptos, previamente aprendidos. Éstos también difieren de persona a persona. Vemos que es imposible que dos personas puedan tener exactamente el mismo concepto para una palabra dada.

La experiencia de la ciencia nos ha mostrado que solamente se puede llegar a conclusiones firmes cuando las palabras en uso son bien definidas. En física, química, o todos los demás ciencias "duras", esto es el caso. Nuestra experiencia diaria nos muestra que interpretaciones algo distintas de las palabras producen confusión y hacen difícil el entendimiento mutuo.

Lo que sigue es un extracto de un artículo del Dr. Ricardo Guibourg:

"El contenido semántico de una palabra, en un proceso de comunicación, depende del grado de interacción entre el significado atribuido por el emisor y el significado atribuido por el receptor. Cuando hablamos de comunicación social y no meramente individual, el contenido semántico del signo depende del relativo consenso social acerca de cierto meollo de significado (y, en cierta medida, también de las semejanzas más o menos vagas o más o menos compartidas en los sectores de significado no dotados de consenso). Esto es lo que se entiende por zona de penumbra; pero en este contexto vale la pena recordar que la penumbra tampoco es precisa: generalmente el paso de la claridad a la penumbra y de ésta a la oscuridad, es a su vez vago, de modo que el consenso acerca del significado suele presentarse como un continuo.

Desde luego, hay una diferencia cuantitativa entre palabras "precisas" (que tienen más luz en el centro, más oscuridad en la periferia y una zona de luz intermedia más estrecha) y palabras ""vagas" (que tienen un centro luminoso más estrecho y una penumbra que se extiende muy paulatinamente hacia la periferia).

Cuando una palabra es tan vaga que incluso su centro es bastante penumbroso, tenemos buenas razones para tomar el toro por las astas y, hablando mal y pronto, calificarla de vacía. No es que la gente carezca por completo de criterios para el uso del vocablo: lo que ocurre es que los criterios coinciden poco."
Cuando el Dr. Guibourg habla del significado, él se refiere al contenido de un concepto.

Cuando tratamos de comunicarnos con palabras vagas o vacías, los resultados serán necesariamente desastrosos. La otra persona da un significado equivocado a nuestras palabras. Solamente hay una comunicación muy parcial de nuestros conceptos. Sería imposible usar palabras vagas o vacías en las actividades humanas que precisan resultados concretos.

Un médico que diría a otro, "a Juan le duele la panza", usaría palabras de una vaguedad inadmisible. El segundo médico no puede tratar a Juan a base de una información así. Por eso un médico dice: "Juan tiene apendicitis". Con esto, el tratamiento efectivo es posible.

Lo mismo vale para la física, ingeniería, química, para las finanzas, etc. Todas estas áreas tienen sus propias palabras específicas con significados precisos. Ningún banco podría operar si palabras como "interés" y "cuenta corriente" tendrían significados vagos. Nadie en un banco pensaría que "interés" quiere decir que Juan mira atentamente a una chica y que "cuenta corriente" es una cuenta que corre.

En general, los métodos mentales como substracción, contaduría, deducción, que usan términos precisos, son los que producen resultados usables. Aquellos métodos que usan palabras vagas o vacías (como muchas usadas en filosofía y ética) no son aplicables a la vida diaria.

Por eso es necesario dar definiciones exactas a todos los conceptos importantes que usaremos en investigar los sistemas inteligentes, las sociedades y la ética.

Definiremos muchas palabras que tienen un significado vago como también las que usamos de una manera apenas diferente al uso normal. Intentamos definirlas con suficiente precisión para que puedan ser usadas en fórmulas matemáticas. Una palabra definida será usada en este texto solamente con el significado establecido. No definiremos palabras de importancia secundaria o las de uso cotidiano, donde es muy remota la posibilidad de una interpretación sustancialmente diferente.

Al definir una palabra, no nos hemos detenido mucho tiempo para decidir cuál es el concepto que la mayoría de la gente emplea para la palabra dada. De cualquier manera, también ese concepto varía de persona en persona. En cambio, hemos prestado mayor atención para que sea una definición útil del concepto.

El propósito de tener un concepto es el de poder pensar y trabajar con él dentro de nuestra mente. Este propósito asume de que el concepto sirve para pensar (probablemente éste es un nuevo punto de vista, es decir, que la propiedad más importante de un concepto sea su utilidad). Cuando afirmamos que un concepto es verdadero, queremos decir que el concepto corresponde a una parte de nuestro entorno, a una parte de nuestro universo. También podría significar, que corresponde a un concepto de igual nombre y que está en la mente de la mayoría de las personas.

Observemos primero la relación con el entorno. Como veremos más adelante, en realidad no podemos conocer a nuestro entorno. No sabemos qué es o cómo es. Todo lo que podemos saber son nuestros propios conceptos, basados en sensaciones que recibimos del entorno (las sensaciones incluyen el escuchar y leer conceptos de otras personas) y los conceptos basados en nuestros conceptos previos.
Por ejemplo, si alguien enuncia por primera vez las palabras "universo paralelo", está creando un concepto. Esto no quiere decir que ha cambiado nuestro entorno. La creación de un concepto no cambia el entorno. Lo que puede ser es que el concepto resulte inútil para el pensar y el actuar y en tal caso debe ser descartado, o puede resultar útil y debería ser mantenido. ¿Nos ayuda a elegir la acción adecuada (oral o con nuestros miembros) en una situación dada? ¿Nos ayuda a imaginarla y nos llevará finalmente a una acción útil?

Hasta aquí, nuestras consideraciones sobre un concepto están en relación directa a nuestro entorno. Por el otro lado, un concepto también puede ser similar a un concepto que la mayoría de la gente tiene. Esto quiere decir cuando nos comunicamos usando una palabra, podemos estar relativamente seguros de que nos entienden. No estamos hablando de la utilidad que tiene un concepto para el actuar, sino de la utilidad de comunicación con otras personas -- es otro punto de vista, donde la utilidad es la propiedad más importante de un concepto. Ver también: Mal uso de conceptos (Para leer de corrido, no entre aquí ahora)..

 

Nota sobre antropomorfismo
Cuando hablemos del sistema inteligente artificial (SI), estaremos usando muchas palabras que normalmente se utilizan para describir estados y procesos dentro de los seres humanos, como ser el cerebro, la mente, el concepto, aprender, abstracto, objetivo, situación, plan, experiencia, atención, el sentir, la curiosidad, etc. Estas palabras se originaron cuando el único SI conocido era el ser humano. En física, el término "fuerza" se originó en el ambiente humano, y fue aplicado después a cualquier tipo de fuerza. De la misma manera, aplicaremos muchas palabras en su sentido general a estados y procesos mentales, independientemente a que los apliquemos a seres humanos, a animales, a sistemas inteligentes electrónicos o hasta a posibles seres extraterrestres.

 

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Ultimo cambio: 18 Feb. 2013 / Walter Fritz
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