Sistemas inteligentes y sus sociedades Walter Fritz

 

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Resumen amplio

 

En lo que vimos sobre sistemas inteligentes y sus sociedades, partimos desde las herramientas. Señalamos por qué las herramientas son tan importantes para nuestro estándar de vida y cómo los diferentes tipos de herramientas que inventamos lo han incrementado enormemente. El último paso en este largo proceso lo constituye un cierto tipo de herramienta, es decir, las máquinas que piensan.

Pero ¿qué es lo que entendemos cuando hablamos de pensar? No todos tienen el mismo concepto de una palabra dada. Cuando utilizamos cierta palabra, debemos decir qué es lo que queremos decir con ella; sino, seremos mal interpretados. Por eso resaltamos la importancia de tener conceptos con definiciones precisas.

En este libro electrónico hemos hablado continuamente de sistemas. ¿Pero qué son los sistemas? Definimos los sistemas como parte del universo, conteniendo partes que tienen entre sí mayor correlación que con el resto del universo. Mientras buscamos esta definición, encontramos que en realidad hay dos tipos de causas. Uno está relacionado con los cambios causados por un sistema inteligente, y el otro con aquellos cambios que se producen en la naturaleza, donde un hecho solamente está relacionado con otro.

Al estudiar "inteligencia" no nos limitamos a un solo aspecto, como ser la visión, resolver problemas o sistemas expertos, sino que hemos estudiado el sistema inteligente en su totalidad. Este sistema tiene sentidos, objetivos, puede seleccionar las respuestas que le llegan desde la memoria, puede actuar sobre su entorno, y, finalmente, posee la habilidad de aprender de sus experiencias. Es decir, que la inteligencia, en el sentido como nosotros la definimos, es básicamente un mecanismo estímulo-respuesta, pero con una selección de respuestas acordes a un objetivo. Es la forma de elegir una respuesta adecuada a una situación dada, una respuesta que acerca más al sistema a su objetivo.

Este estudio nos ha dado una definición del sistema inteligente (SI), definición aplicable tanto a sistemas inteligentes artificiales como a los naturales. Un SI es un sistema que aprende a alcanzar sus objetivos durante su existencia, y que consume energía al hacerlo.

Es sorprendente lo poco que un SI, tanto el natural como el artificial, puede saber realmente sobre su entorno. El SI crea una representación interna de su entorno lo mejor que puede, y al hacerlo, crea sus propios conceptos. Vimos que tanto en los SI naturales como en los artificiales, los conceptos son algo material, no entidades inmateriales o eternas.

Tanto en el SI natural como en el artificial es de suma importancia controlar la información entrante. Descubrimos que la información sensorial, aunque muchas veces limitada, (generalmente) es confiable. En cambio, la información recibida desde otro SI, es a menudo incorrecta, y en la mayoría de las veces, esto no es intencional. Por eso la información debe ser controlada cuidadosamente.

Existen tres aspectos de conocimiento:

Examinamos con cierto detalle la forma de trabajar interna de un SI artificial y las muchas similitudes que presenta con un SI natural. Vimos como un SI artificial crea conceptos y almacena sus experiencias como reglas de actuación. Vimos como el SI compara la situación actual con las reglas de actuación almacenadas y cómo elige una regla y luego ejecuta la parte "respuesta" de esa regla de actuación. Finalmente, generaliza las reglas de actuación por medio de comparaciones verticales y horizontales, para poder aplicarlas a muchas situaciones diferentes.

El SI interrelaciona conceptos creando una red. Los conceptos tienen conexiones con aquellos conceptos relacionados que son más abstractos y con aquéllos que son más concretos. Cada concepto tiene una conexión con sus partes y con aquellos conceptos de los cuales forma parte.

Es sorprendente que para explicar casi todo lo que ocurre en el cerebro, tanto en los SIs naturales como en los artificiales, es suficiente una especie de mecanismo estímulo-respuesta, que se usa para lograr un objetivo. A pesar de usar un mecanismo complejo y sofisticado, parece ser nada más que un tipo especial de estímulo-respuesta.

Hemos examinado experimentalmente una teoría de procesos mentales (de pensamiento) en nuestros SIs artificiales. Hemos estudiado algunos de los tantos SIs artificiales escritos por otras personas. Hemos observado muchas similitudes fundamentales y algunas diferencias de detalles.

Fue interesante notar cuántas similitudes hay entre el SI artificial y el natural, y el aprender de sus diferencias. En los SIs actuales no se utilizan las emociones o se las usa poco. Sorpresivamente, tanto en los humanos como en los animales, las emociones juegan un papel importante para indicar si un objetivo fue logrado o no.

Los seres humanos son esclavos de sus hábitos. Algunos hábitos son reglas de actuación muy generalizadas que modelan toda nuestra conducta y son los que determinan en la persona un "carácter" o una "forma de pensar" determinados.

Vimos, al estudiar el SI, que tal sistema es consciente de algunas reglas de actuación y de algunos conceptos, especialmente de los que son aplicables a la situación actual. Pero no es consciente, en determinado momento, de todos los otros. También los mecanismos básicos para manejar conceptos y reglas de actuación son inconscientes.

Hemos definido a una sociedad, no del todo arbitrariamente, como un sistema que tiene objetivos y que está compuesto de SIs con una vida mucho más corta que la de la sociedad. Esta definición cumple la misma función que la definición arbitraria de "triángulo" en geometría. Nos proporciona las herramientas para tratar de una manera matemática lo que ocurre en una sociedad.

Vimos el rol que cumple la sub sociedad gobernante dentro de una sociedad y vimos también que la conveniencia de la división del trabajo es consecuencia del aprendizaje limitado de los SIs.

Propusimos crear una subdivisión política de toda sociedad, transformándola en una jerarquía de organizaciones, donde cada parte tiene una función similar a la de la organización próxima superior. Esto es de gran ventaja, porque permite el entrenamiento de los gobernantes en cada nivel de la sociedad. También vimos que la única manera efectiva de evitar guerras es la de integrar a cada nación a un nivel superior de sociedad, así como hoy en día las provincias son parte de una nación.

Intimamente relacionado a una sociedad está el conocimiento de la ética que, una vez definido el SI, puede ser transformado de una enseñanza religiosa o filosófica en una ciencia. Esta conclusión nos lleva a decir: "Ya que un ser humano es un SI, debería realizar en esta situación, lo que calculamos que haría un SI". Por definición, cualquier otra acción sería una acción peor para la obtención de sus objetivos. Se resuelve también la controversia entre el determinismo y el libre albedrío de las acciones humanas. Vimos cómo cada elección de respuesta está limitada a estas reglas de actuación que existen en un SI y por qué la elección depende, hasta cierto punto, necesariamente del azar.

La sociología y la ética ahora pueden ser desarrolladas como ciencias duras usando valores numéricos, en vez de utilizar solamente observaciones cualitativas.

El estudio de los SIs artificiales también demostró cuál podría ser su "visión del mundo". Otra vez observamos que lo que es verdadero para el SI, también lo es para los seres humanos. Esta conclusión hace que la filosofía se transforme en una ciencia dura.
Ya vimos que no es razonable temer a los SIs artificiales. Son solamente máquinas, diseñadas por nosotros para servirnos. Aun considerando que eventualmente se tornen más inteligente que nosotros, nunca serán peligrosos, porque los diseñamos para ser nuestros sirvientes (su objetivo "para servirnos" está incorporado al diseño).

Los seres humanos están iniciando otra revolución industrial, con una drástica reducción en horas de trabajo y un aumento drástico en nuestro estándar de vida. Tenemos una solución para manejar estos cambios, que es el dividendo social.

Finalmente, es útil aprender del SI artificial y con ello poder aumentar nuestra propia inteligencia.

Es asombroso observar cómo una cosa tan pequeña, como lo es una rigurosa definición de un sistema inteligente, puede influir en nuestro entendimiento de las sociedades y de la ética y también en nuestra filosofía.

 

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Ultimo cambio: 26 Junio 2012 / Walter Fritz
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